Comunicado a las familias

“Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insistían en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, sólo era aceptable la comparación en grado superlativo. Era más claro que el cristal para los señores del Estado, que las cosas, en general, estaban aseguradas para siempre. Era el año de Nuestro Señor, mil setecientos setenta y cinco”

Historia de dos ciudades, Charles Dickens.

Queridas familias:

Estamos en los primeros compases de un horizonte desconocido por todos, con unas directrices educativas que dejan en un limbo la atención individualizada de nuestro alumnado. Porque todo ha sido tan repentino que tenemos que ser conscientes de que ni la alfabetización digital ni la tecnología llega a todos los hogares de igual manera. Pero, sobretodo, por algo que estamos aprendiendo aun siendo evidente: nada puede sustituir el calor humano y la transmisión del conocimiento desde la cercanía y el afecto de la relación diaria que se crea en cada clase.

Durante la jornada de este lunes han surgido muchas dudas e inconvenientes que iremos resolviendo cuando tengamos las instrucciones oportunas desde la Consejería de Educación. De momento, llegaremos hasta donde se pueda en cada caso particular, sabedores de las dificultades que existen para llegar a aquellas familias que no tengan acceso a la red. Pero os garantizamos que los equipos educativos, liderados por los tutores y tutoras (a los que desde el equipo directivo agradecemos todas sus ideas y esfuerzos), van a trabajar por asegurar una evaluación continua de vuestras hijas e hijos acorde a sus características, circunstancias, esfuerzos y teniendo presente la inusual situación.

Confiamos que este escenario cambiante a cada segundo con el paso de los días nos haga valorar lo que realmente importa en la vida y nos aleje de lo trivial y accesorio de las sociedades consideradas a sí mismas como modernas: nuestros mayores, la familia, la amistad, la autodisciplina, la educación, el calor humano o la libertad. Para construir desde nuestros jóvenes una sociedad comprometida, igualitaria y valiente que ponga el bien común por encima de los intereses particulares.

Con el infinito agradecimiento a todas las personas que están poniendo su salud en riesgo por un bien social común.

Un fuerte abrazo,

El Equipo Directivo.