Opinión Aji-Bi, Les femmes de l’horloge

Aji-Bi, les femmes de l’horloge (las mujeres del reloj), es un documental dirigido por la marroquí Raja Saddiki que narra la historia de Marème, una mujer senegalesa que se marcha a Marruecos para conseguir dinero para su familia. Marème trabaja como peluquera en la calle, ofreciendo a las viandantes extensiones de pelo y pestañas postizas.

Debido a que su situación es ilegal, se debate entre intentar legalizar su trabajo en Marruecos o viajar hasta Europa. El documental nos cuenta a través de las experiencias de las mujeres senegalesas, Las dos caras de la comunidad marroquí, la discriminación y generosidad de la misma.

La situación de estas mujeres en Marruecos no se aleja demasiado de la que sufren cuando llegan a España, solo que aquí se las encierra en una casi cárcel antes de intentar extraditarlas a su país. Los estereotipos no son buenos consejeros, y el trato vejatorio que reciben estas mujeres por su nacionalidad es un reflejo de la imagen que, en ocasiones, se tiene de España en otros países europeos y de la que tanto nos quejamos. Como reflejan todas las mujeres que cuentan sus historias en el documental, es inexplicable que se premie a una persona cuando está discriminando a un emigrante, y peor aun, que se le amenace al emigrante por su condición de ilegal para conseguir su sumisión. La situación de estas mujeres, al igual que la de todos los emigrantes debería dar un vuelco, por supuesto a mejor, para que no tengan que sufrir tratos vejatorios, para que no necesiten andar escondiéndose y simplemente puedan ejercer su oficio de la manera más sencilla posible, sin trabajas, porque al fin y al cabo, lo único por lo que aguantan una situación bastante pésima es porque sus familias necesitan un sustento, y creo que tanto el emigrante como el nativo, por el hecho de ser persona, merece el derecho a poder sostener a su familia para que viva de la manera más digna posible.

Quiero destacar, por último, la fortaleza de las mujeres del documental, puesto que, a pesar de que están lejos de su casa, y trabajan más de doce horas al día, siguen siendo fuertes, siguen sonriendo y apoyándose las unas a las otras. Ellas son el verdadero ejemplo a seguir porque, en lugar de quejarse como cualquiera de nosotros haría, son capaces de seguir adelante.

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