Hemos visto en clase que, para iniciarse en el dibujo del cuerpo humano, una buena practica es dibujar esqueletillos esquemáticos que nos ayudan a:

  1. Situar las proporciones del cuerpo que estamos dibujando
  2. Esbozar el movimiento de manera rápida y sencilla, de forma que resulte más expresivo

Estos esqueletos deben trazarse a lápiz y sin apretar mucho el trazado, de manera que pueda borrarse tanto para corregir inexactitudes como para eliminarlos cuando vayamos a hacer el dibujo final.

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Como ves, se trata de esquemas sencillos de dibujar pero capaces de expresar la proporción y el movimiento del cuerpo humano.

Es una práctica que proviene de los estudios de anatomía que tradicionalmente realizaban los artistas. Conocer mejor la anatomía permite anticipar qué volúmenes, qué tensiones y qué equilibrio se producen en el cuerpo humano al moverse.

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Y a pesar de lo que puede parecer al principio, aporta expresividad y naturalidad a nuestros dibujos.

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Una vez esbozado el esqueleto hay que vestirlo, añadiendo primero los músculos, luego la piel y por útimo la ropa y demás elementos.03-vestir-el-esqueleto

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A veces podemos ayudarnos de modelos de madera para ensayar, aunque su movimiento no siempre resultará natural.

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La manera de vestir el esqueleto también depende del estilo que queramos dar al dibujo

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Este sistema también permite controlar las proporciones del cuerpo. Una práctica clásica es medir el número de veces que se repite la altura de la cabeza a lo largo del cuerpo.

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Aquí ves ese método en acción

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Aunque conviene saber que no es el único método válido. Cada artista acaba desarrollando el que mejor la viene a su estilo y al propósito de su obra.

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Ejercicio

  1. Al comienzo de la clase el profesor distribuye dibujos del cuerpo humano realizados por artistas o ilustradores conocidos (por ejemplo Alex Raymond).
  2. Los alumnos realizan un boceto rápido del dibujo que le ha correspondido en no más de 10 minutos.
  3. Pasado ese tiempo, los alumnos intercambian modelos con el compañero de al lado.
  4. Al final de la clase cada alumno devuelve los modelos y conserva sus dibujos, que deberá identificar con su nombre para una segunda fase.

Esta fase ocupará una clase completa. El siguiente día de clase se realiza la segunda fase:

  1. Los alumnos vuelven a recibir los mismos modelos.
  2. Con sus dibujos delante, marcan con bolígrado o rotulador de otro color las correcciones que creen que necesita su dibujo.
  3. En un nuevo folio los alumnos eligen uno de sus dibujos, calcan a lápiz el boceto que más les guste y lo visten dibujando músculos, piel y ropas. En este apartado del ejercicio se pueden borrar las marcas del boceto y acentuar los trazos finales del dibujo.