Caso Volkswagen

He de reconocer, que no sigo demasiado la actualidad; no suelo ver la televisión ni leer periódicos digitales ni en papel, pero el caso Volkswagen ha llamado sobremanera mi atención. Básica y resumidamente, la propia empresa de automóviles de Volkswagen ha incorporado durante un periodo de tiempo que desconozco (imagino que desde que la normativa de emisión de gases de Estados Unidos estableció un máximo de emisión de gases contaminantes a la atmósfera procedentes de los vehículos que los Volkswagen superaban) un software para falsear los datos sobre los gases contaminantes emitidos por los coches. La EPA (Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos) ha sido quien ha sacado a la luz la gran y grave estafa (tanto económica como medioambiental) que estaba llevando a cabo la empresa.
Este caso me ha llevado a plantearme cuestiones tales como: ¿Hasta qué punto es tan fácil engañar a millones de consumidores a través de la publicidad (en la mayoría de las ocasiones engañosa)?, ¿En qué estima se tiene nuestro planeta y el medio en el que vivimos si somos capaces de restarle importancia anteponiendo el dinero? Siendo tan extensa y tan cambiante la complejidad de la sociedad que nos rodea y el comercio que contiene, ¿estaremos siendo engañados sólo en casos como este? ¿o quizás en ámbitos aún más graves y de posible mayor repercusión en un futuro? Sin duda, este es un ejemplo más de que el dinero corrompe, y que, en su aparición (a raíz del trueque que conocemos de antaño) y en su desarrollo, también ha crecido su poder y ha llevado a la avaricia, y a la dependencia, y, lo más grave de todo: los seres humanos nos dejamos cegar por aquello que podemos obtener si lo poseemos, y para que esto disminuya o al menos se dé de manera consciente, lo más importante es la concienciación, el informarse. Disminuir progresivamente la ignorancia y poder argumentar todo lo que uno defiende es sin duda, en mi opinión, un paso fundamental hacia un progreso que favorezca el desarrollo o la mejor persistencia de la humanidad.

Mari Luz Moya Souza, 2º de Bachillerato A

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