NAVIDAD, DULCE NAVIDAD.

Diciembre, último mes del año donde se acumulan todos nuestros pensamientos sobre el transcurrido año y sobre los futuros propósitos que nos propondremos para el año venidero.

Para algunos es un mes mágico, lleno de vida y felicidad para compartir con tus seres más queridos, como la familia y los amigos. Miles de emociones y sensaciones se acumulan dentro de nosotros.

Nuestro último y doceavo mes comienza con el puente de la Inmaculada, día 8, donde ponemos el árbol navideño, decorado a nuestro gusto, junto al portal de Belén.

Este año los días 5,6,7 y 8 sorprendieron a los tarifeños con una celebración que lleva unos años celebrándose en nuestro costero pueblo; la III Ruta Ibérica. Familias y amigos salen a las calles siguiendo un recorrido por los distintos bares y lugares gastronómicos, degustando distintas ‘tapas ibéricas’. El premio fue para “El Preñaito” del bar “El caballo”, seguido de los bares “La Casona” y “La Garrocha” como segundo y tercer premio, respectivamente. La III Ruta del Ibérico ha supuesto todo un éxito en cuanto a participación de público tarifeño y generación de actividad.

Son días de espera a nuestra ansiada Navidad, a la entrega de notas y a reuniones familiares, donde los días pasan para algunos más lentos que para otros. El caso es, que queda poco para una grandiosa fiesta.

A la semana siguiente, sábado día 12, tuvo lugar en la Iglesia Santa María el Pregón Navideño encabezado por Ulloa, uno de los presentadores de nuestra Radio –Televisión de Tarifa. Podemos decir que quedan inauguradas nuestras fiestas navideñas con este pregón, acompañado de un público de todas las edades, tanto niños como mayores, ya que esta fiesta no tiene un límite edad. También estuvo acompañado por la Coral y Rondalla de Tarifa, dirigida por Pepe Muñoz, donde hicieron recordar al público villancicos como “El Rico Avariento”, entre otros. Fue un momento, sin duda, entrañable, donde todos los presentes recordaron sus navidades pasadas, anécdotas y momentos familiares.

Pasan los días y los nervios se siguen sucediendo. Algunos ansiosos por terminar sus estudios, otros desean ver a sus familiares, y otro simplemente quieren acabar el año. Todos necesitamos estar junto a nuestros seres queridos disfrutando de una fecha tan señalada en nuestro calendario.

Llega el turno de generaciones menores, donde estudiantes están locos por finalizar sus estudios en su primera etapa del curso. Hablamos de nosotros, alumnos del último curso del instituto; alumnos de 2º de Bachillerato. Lo único que queremos es acabar con éxito los exámenes, tareas, responsabilidades y obligaciones para desconectar y disfrutar de estas fiestas junto a los nuestros. ¡Nada nos gusta más que una buena fiesta!, y como no, una Navidad cada año más intensa y con hechos inolvidables, ¿no es así? Los pequeños no se quedan fuera, ellos también quieren que veamos sus ganas de disfrutar las Navidades, cantar villancicos y por supuesto, esperar ansiosos a sus queridos Reyes Magos de Oriente. Lo hacen con sus pequeñas fiestas en sus colegios, donde cantan, bailan y representan todo lo que más les gusta de la Navidad. Esta fiesta tiene sitio para todos; quien no se disfraza de pequeño pastorcillo, toca la pandereta. Sin duda, son los que mejor disfrutan con su inocencia las Navidades.

Una vez acabado el trimestre, un par de días después llega el 24. Este día en Tarifa se celebra con gran efusividad y alegría. La población tarifeña, tanto jóvenes como adultos, salen a pasar el día fuera de casa. Los bares de todo el pueblo se llenan de buena gente y buen ambiente. La gente decide salir a disfrutar de un almuerzo acompañados de familiares y amigos. Entre plato y plato, copa y copa, reímos, bailamos y cantamos villancicos al son de de las panderetas y pitos. Es un día de reencuentros familiares en el que vivimos una serie de momentos y emociones indescriptibles e irrepetibles. Es un día lleno de buenas vibraciones y de sentimientos muy bonitos. Tarifa ofrece también la oportunidad de disfrutar de un buen ambiente en el centro del pueblo, más concretamente en la calzada, donde ponen música de tipo variado y, como no, música característica de estas fiestas, los villancicos.

Al acabar el día, las calles se vacian pero por poco tiempo, ya que por la noche sigue la fiesta, y la gente marcha a sus casas para celebrar la Nochebuena, una de las noches más especiales del año. La familia se reúne en casa y disfrutan de una bonita cena de Navidad. Todos los familiares colaboran llevando platos, tapas y bebidas típicas de estas fiestas para celebrar la llegada de la Navidad. Los niños se encuentran nerviosos y ansiosos por el regalito que Papa Noel les está preparando. Los adultos, en cambio, cuentan anécdotas, historias pasadas, presentes o futuros planes que tienen en mente mientras beben copas y degustan bombones y turrones. Después de la cena, los niños se irán a la cama a intentar dejar los niervos a un lado y conciliar el sueño. Los adultos seguirán la fiesta en bares y discotecas del pueblo.

Pero, sin duda, el día más señalado del calendario es el 31, el último día, del último mes del año. Y digo señalado, porque es un día muy raro, importante, especial… No sabría bien como definirlo. Es un día en el que las emociones y los sentimientos están a flor de piel. Empiezas a preguntarte como ha ido el año, si ha sido bueno o ha sido malo, si has hecho todo lo previsto o no, empiezas a analizar el año momento a momento, día a día, minuto a minuto. Tus errores, tus aciertos, tus ilusiones, tus mejores momentos, tus días malos, tus días buenos, las personas que has conocido, las que has dejado de conocer… Todo queda ya atrás, por fin o no, depende de como lo veas. Unos se alegrarán de que acabe el año deseando comenzar una nueva etapa para poder empezar con buen pie y mejorar todo lo que salió mal o para hacer todo lo que no hicieron. Otros despedirán el año tristes, sabiendo que dejan atrás uno de los mejores años de sus vidas. Y están también los que despiden el año como uno más, entre lágrimas por las añoranzas, los sueños no alcanzados, los objetivos no conseguidos, las personas ausentes, que tanta falta hacen, y esperanzados piden el deseo de que en su año nuevo las cosas den un giro de 180, si es necesario, y comiencen a salir bien de una vez. Por todo esto digo que no se si considerarlo un día muy importante, especial.. En fin, lo único que intentamos es poner nuestra mejor sonrisa y disfrutar del día más largo del año, si, eso, así lo defino.

Y para despedir la Navidad, una vez ya en año nuevo, llega el día tan esperado por los niños, el Día de Reyes. Según la tradición, los tres Reyes Magos de Oriente llegan a las casas la noche del 5 al 6 de enero y dejan allí todos sus regalos. Es evidente que un adulto no vive igual este día como un niño. La ilusión y la felicidad de un niño la mañana del 6 de enero es una de las sensaciones más bonitas de la niñez. Este día, las calles se llenan de niños jugando con sus bicis nuevas y sus carritos de muñecas. Es un día para disfrutar en familia y con los amigos, antes de ponernos las pilas y comenzar con buen pie el nuevo año.

                                                                                                                                                        María Antón Valencia.

                                                                                                                                                        María Jiménez Trujillo.

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